Cristian llegó a La Línea Vertical buscando un giro profesional. Siempre le había llamado el mundo de los trabajos verticales. Decidió apostar por ello, invertir sus ahorros en el curso y ver hasta dónde podía llegar. Hoy trabaja en la empresa compaginando labores de técnico de prevención y ejecución en campo.
Esta es su historia.
Una formación que abrió puertas
Cristian no llegaba de cero. Durante las prácticas de su Máster en Prevención de Riesgos Laborales había tenido un primer contacto con el entorno industrial: mediciones y evaluaciones de riesgo en instalaciones del sector petroquímico. Pero fue al meterse de lleno en La Línea Vertical cuando entendió la dimensión de lo que había elegido.
Durante el curso, el formador David Rondón detectó su implicación y le propuso participar en el programa de prácticas que la empresa mantenía en aquel momento. Cristian no lo vivió como un mérito especial: «Todos los que coincidimos en mi curso estaban implicados y eran buenos alumnos. Quizás tuve suerte y vieron potencial por mi motivación y ganas de trabajar en la empresa y el sector».
El primer paso dentro de La Línea Vertical
Cuando le ofrecieron el mes de prueba, Cristian sintió que algo se ponía en marcha: «Se me abría una puerta a una nueva oportunidad laboral, nuevos aprendizajes y proyectos personales». La confirmación llegó cuando le comunicaron que había superado las prácticas y que contarían con él en los próximos trabajos.

Aprender del equipo desde el primer día
Lo que más le sorprendió al incorporarse fue la acogida. Sus compañeros se volcaron desde el principio, respondiéndole cada duda con paciencia y criterio técnico en esas primeras semanas donde las preguntas no paraban.
«Lo que más me sorprendió fue lo bien que me trataron los compañeros, armándose de paciencia y espíritu docente. Todos los que me rodeaban tenían algo que enseñarme».

De la parte técnica a la oficina: una visión más completa de la prevención
Su puesto combina lo técnico y lo organizativo, y eso le resulta especialmente valioso. No perder el contacto con el trabajo de campo le da, según él mismo explica, «una visión más amplia y real de la Prevención de Riesgos Laborales» que difícilmente se obtiene desde un despacho.
El consejo para quienes empiezan
No tiene una fórmula. Cada persona llega con su historia y sus circunstancias, y el camino que a él le funcionó no tiene por qué ser el de nadie más. Pero sí tiene claro qué diría a alguien que entra el primer día:
«Lo que hagan, que lo hagan lo mejor que puedan y que aprendan de lo que tienen alrededor. Todos los compañeros aportan algo: desde el nivel 3 con más experiencia hasta un nivel 1 recién entrado. Todos tienen algo que aportar; ya depende de ti lo que quieras absorber».
Mirar al futuro sin dejar de aprender
Desde que entró en La Línea Vertical, su trayectoria ha combinado momentos de exigencia, periodos lejos de su familia, con etapas de crecimiento que no cambiaría. De cara a lo que viene, tiene dos objetivos claros: estabilizarse cerca de los suyos y seguir creciendo en todo lo que tenga que ver con los trabajos verticales.
Y hay una meta que le ronda la cabeza: formar parte del equipo docente. Aunque lo dice con la misma honestidad que le ha acompañado desde el principio: todavía le queda camino por recorrer. «El objetivo es seguir aprendiendo y nutrirme de cada uno de los compañeros y departamentos».
La suya es la historia de alguien que llegó buscando un cambio y encontró bastante más: una profesión, un equipo y un sector en el que tiene intención de quedarse.
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