LA LÍNEA VERTICAL POR DENTRO DANIEL SIERRA RINCÓN / Jefe de Equipo de Mantenimiento, Seguridad y Rescate: “No se puede perder nunca el respeto a la altura”.

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Es, sin duda, uno de los técnicos más antiguos y respetados de LA LÍNEA VERTICAL. Daniel Sierra Rincón suma ya más de dieciocho años en la empresa, hoy ocupa el cargo de jefe de Equipo de Mantenimiento, Seguridad y Rescate.

“Ser jefe de equipo no es solamente ser propiamente jefe de equipo, sino también ser responsable de la preparación y de la innovación –manifiesta–. Este trabajo no consiste en que te digan que hay que limpiar o inspeccionar una chimenea e irte para allá, no. Hay que valorar muy bien los trabajos, porque aunque parezcan iguales no lo son. Todos tienen algún matiz diferente. Hay que valorarlos y evaluarlos muy bien, y a veces hay que diseñar piezas para que el trabajo sea más cómodo y seguro”.

Como Daniel Sierra afirma: “Al fin y al cabo, trabajar en la industria significa que hay que estar innovando día a día. Todo está inventado, sí, pero no. Está inventado para temas de grúas, pero en el trabajo vertical siempre hay que estar evolucionando, innovando, creando piezas o investigando cómo se puede subir más ligero a mano, por ejemplo. Uno tiene que estar siempre pensando en cómo innovar en su trabajo”.

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Innovación en inspección de chimeneas y antorchas

Un equipo de Mantenimiento, Seguridad y Rescate de LA LÍNEA VERTICAL realiza sobre el terreno las tareas que mejor definen el trabajo vertical en la industria petroquímica. “En las tareas de mantenimiento, o estamos con ensayos no destructivos para medición de los espesores de las tuberías, o con inspección de chimeneas, para ver el estado en el que están a nivel visual, por ejemplo… todo es para transmitirle al propietario o cliente cómo están sus instalaciones”, precisa Daniel Sierra. “No solo nos contratan para ahorrarse grúas o andamios –añade–, sino que el trabajo vertical con cuerda permite hacerlo más rápido y más seguro”.

Precisamente, Sierra destaca la inspección de chimeneas y antorchas como una de las tareas más llamativas que realizan los técnicos de LA LÍNEA VERTICAL. “En inspección de chimeneas siempre estamos innovando porque todas las chimeneas son diferentes. Hemos diseñado, por ejemplo, cámaras de 360º para hacer este trabajo de forma automática sin presencia humana, porque hay sitios donde no nos pueden abrir la parte inferior de la chimenea (la habitual vía de evacuación en una emergencia), lo que son los ductos de los hornos, y al no abrirlos no es lo mismo que empleemos una cámara a que una pareja de técnicos, estos bajen 140 o 200 metros y después haya que subirlos mediante medios mecánicos, como una moto cuerda, o por tracción manual asistida, única opción en ciertas instalaciones”.

Daniel Sierra continúa: “La cámara de 360º con iluminación te hace toda la inspección interna de la chimenea y su grabación se queda registrada, algo que no puede realizar tan bien un técnico con 4, 10 o 50 fotografías. La inspección de chimeneas es un sector atractivo. Muy duro, porque siempre hay que subir todo el material arriba, montarlo, calibrarlo… aunque después, la verdad, cuando ves el trabajo realizado, estás muy contento con ello”.

“Somos una empresa segura, rápida y eficaz”

La seguridad es, sin duda, también fundamental. “Hacemos revisiones de equipos, de líneas de vida, de los EPIs, de los cascos, de los arneses de cinta… en fin, todo el material de altura -explica–. Les hacemos las revisiones y también impartimos algunas charlas o convocamos reuniones de seguridad sobre cómo anclarse adecuadamente o cuáles son los fallos que siempre se suelen cometer aunque creamos que estamos haciendo todo bien. Son cosas que le vamos transmitiendo al cliente. Cualquier detalle que veamos fuera de procedimiento se la vamos transmitiendo, para que el trabajo sea lo más seguro posible. Al fin y al cabo es transmitir que somos una empresa segura, rápida y eficaz. No es solamente terminar el trabajo e irte”.

El rescate es una de las tareas fundamentales de LA LÍNEA VERTICAL. “Siempre que vamos a una parada, por ejemplo, nosotros tenemos que estar constantemente evaluando las condiciones de seguridad, ya sea dentro de una chimenea o de un conducto… cualquier trabajo siempre lo tenemos que estar analizando para anticiparnos al rescate en caso de que pasara algo”, relata. “Siempre vamos haciendo unos pequeños planos y notas en la que apuntamos cuanto personal hay en una zona, los trabajos de más riesgos… no según el cliente, sino según lo vemos nosotros pensando siempre en el rescate –prosigue–. Incluso si éste es especialmente complicado, vamos dejando alguna pequeña instalación premontada para que el posible rescate sea lo más rápido posible”.

LLV por dentro

“Todo tiene que estar controlando y nada tiene que dar pie a improvisar”

Estamos hablando de un trabajo donde a diario está en riesgo la vida, si no a diario, casi a diario. “Sí, prácticamente a diario –responde Daniel–. Siempre estamos suspendidos de
cuerdas, por un trabajo u otro siempre hay riesgos de caídas en altura y, en cierta manera, hay riesgo para la vida, porque al fin y al cabo te tienes que fiar tanto de los materiales como de las instalaciones o de que no haya ningún fallo a nivel industrial, como que salte una purga de vapor, o que haya tuberías calientes y pueda quemar una cuerda… Son riesgos controlados por nuestros procedimientos de seguridad y los del cliente, muy estrictos, cero accidentes nos avalan. Pero sí, en trabajos de alto riesgo como el nuestro solo la profesionalidad y la preparación evita jugarnos la vida a diario”.

Además, ser jefe de equipo significa también que tienes bajo tu tutela a compañeros, una responsabilidad añadida a toda la responsabilidad que ya conlleva este trabajo. “Incluso mayor diría –valora el técnico de LA LÍNEA VERTICAL–, pues porque a lo mejor hay un operario que es nuevo y que es un albañil excelente, pero en el trabajo vertical aún no está cómodo. Y estás pendiente de las instalaciones de la cuerda, de cómo trabaja, de controlarle sus miedos… aunque no se trata de tener o no miedo, sino que siempre hay que tenerle respeto a la altura. Eso es lo que no se puede perder nunca”.

Sierra lo tiene claro: “Es la mayor responsabilidad. De que cuando llegue a tu cargo seis, ocho, diez personas, tienes que estar con los ojos muy abiertos en el sentido de que nada se te puede pasar. Todo tiene que estar controlado y nada te tiene que dar pie a improvisar”.

Acceso al trabajo vertical desde el montañismo

“El trabajo vertical es una técnica para acceder a realizar un trabajo –define Daniel Sierra– . Esta es la técnica, después viene si eres albañil, electricista, soldador o inspector de ultrasonidos. Cuanto más te prepares a nivel profesional, pues mejor. La técnica del trabajo vertical lo que hace es que te facilita mucho el trabajo a realizar”. Él mismo, por ejemplo, tiene formación y experiencia ejerciendo muchas de estas tareas en altura: “Básicamente, casi todo. La soldadura, la electricidad, la revisión de líneas de vida, la inspección de chimeneas con ultrasonido, la fabricación de elementos en todo aquello que pueda diseñar”, relata.

Daniel Sierra llegó a LA LÍNEA VERTICAL, como otros muchos técnicos, desde el montañismo. “Mi deporte es la montaña y la escalada, y a través de ahí ya conocía, por ejemplo, los materiales: el puño para subir, las cuerdas, los sistemas de nudo, de descenso y subida de carga… todo eso por el tema de la escalada y la montaña, del turismo que hacía. Si te gusta tu deporte y lo puedes incorporar a tu trabajo… pues lo haces”.

Una vez dentro, como todos los trabajos, evidentemente también han contado otras características: “Cuenta el empeño que le pones, ante lo que quieres realizar, lo que quieres diseñar, lo que quieres innovar y también que trates siempre de anticiparte. No es lo mismo esperar a que te llamen para hacer algo, que intentar solucionar los problemas día a día”.

También cuenta, y mucho, la formación, sin duda. “La formación es más que imprescindible –concluye–. Aunque vengas de la montaña, siempre puedes tener defectos. Por ejemplo, en la montaña la escalada se realiza con una cuerda, en el trabajo vertical son siempre dos cuerdas. Son manías que el escalador tiene que ir quitándose. La seguridad de un trabajo, además en turnos de ocho horas o de doce, en paradas o dentro de un horno a 45 y 50 grados, no es lo mismo que estar en la montaña disfrutando del paisaje».